Por no tener no tenían ni nombre, estos juguetes, en vez de en jugueterías o grandes almacenes, se vendían en los quioscos de golosinas y no incluían las pilas, más que nada porque no necesitaban.
Todos ellos tuvieron su momento de gloria en el que se pusieron de moda y, por su precio al alcance de todos, no hubo un niño que no jugara con ellos. Viéndolos hoy, con sus mecanismos tan sencillos, nos cuesta creer que nos pasáramos horas y horas divirtiéndonos con ellos. ¿Acaso no tuviste esta tortuga andadora? (más…)











